Piense y Hágase
Rico
Napoleón Hill
CONTENIDO
PRÓLOGO DEL
TRADUCTOR
6PALABRAS DEL
AUTOR7Capítulo 1 LOS PENSAMIENTOS SON COSAS12EL HOMBRE QUE «PENSÓ» EN LA MANERA
DE ASOCIARSE CON THOMAS A. EDISON
El inventor y el
vagabundo... Los astutos disfraces de
la oportunidad... A casi un metro del oro... Nunca me detendré porque los
hombres digan “NO”... Una lección de perseverancia de cincuenta centavos... El
extraño poder de una niña... Todo lo que usted necesita es una buena idea... El
“imposible” motor V8 de Ford... Por qué es usted el dueño de su destino...
Principios que pueden cambiar su destino...
Capítulo 2 EL
DESEO
28
EL PUNTO INICIAL
DE TODO LOGRO
El hombre que
quemó puentes... El incentivo que conduce a la riqueza... Seis maneras de
convertir el deseo en oro... ¿Puede imaginarse que es usted millonario?... El
poder de los grandes sueños... Cómo hacer que los sueños despeguen de la
plataforma de lanzamiento... El deseo es más listo que la Madre Naturaleza...Un
accidente que transformó una vida... Ganó un mundo nuevo con seis centavos...
El pequeño niño sordo que oyó... Ideas que obran milagros... La química mental
hace magia...
Capítulo 3 LA
FE
45
VISUALIZACIÓN Y
CREENCIA EN LA CONSECUCIÓN DEL DESEO
Cómo desarrollar
la fe... Nadie está condenado a la mala suerte... La fe es un estado mental que
se puede inducir mediante la autosugestión... La magia de la autosugestión...
Fórmula para la confianza en uno mismo... El desastre del pensamiento
negativo... ¿Qué genio yace dormido en su cerebro? Cómo una idea construyó una
fortuna... La riqueza empieza con el pensamiento...
Capítulo 4 LA
AUTOSUGESTIÓN
64
EL VEHÍCULO PARA
INFLUIR EN EL SUBCONSCIENTE
Vea y sienta el
dinero en sus manos... Cómo fortalecer sus poderes de concentración... Seis
pasos para estimular su subconsciente... El secreto del poder de la mente...
Capítulo 5 EL
CONOCIMIENTO ESPECIALIZADO 72
EXPERIENCIAS
PERSONALES U OBSERVACIONES
El ignorante que
amazó una fortuna... Usted puede obtener todo el conocimiento que necesite...
Conviene saber cómo comprar conocimientos... Una lección de una agencia de
cobros... El camno hacia el conocimiento especializado... Una idea simple que
dio resultados... Un plan probado para conseguir el empleo ideal... Usted no
tiene que empezar desde abajo... Haga que la insatisfacción funcione a su
favor... Sus socios pueden no tener precio... Haga que sus ideas rindan
beneficios por medio del conocimiento especializado...
Capítulo 6 LA
IMAGINACIÓN
87
EL TALLER DE LA
MENTE
Dos formas de
imaginación... Ejercite su imaginación... Las leyes que conducen a la
fortuna... Cómo hacer uso práctico de la imaginación... El hervidor
encantado... Qué haría yo si tuviese un millón de dólares... Cómo transmutar
ideas en dinero...
Capítulo 7 LA
PLANIFICACIÓN ORGANIZADA 100
LA CRISTALIZACIÓN
DEL DESEO EN ACCIÓN
Si su primer plan
fracasa, ¡intente otro!.. Planificación de la venta de servicios personales...
Casi todos los lideres comienzan como seguidores... Los principales atributos
del liderazgo... Las diez causas principales del fracaso en el liderazgo...
Algunos campos fértiles en los que habrá demanda de nuevos lideres... Cuándo y
cómo salir en busca de empleo... La información que se debe incluir en un
expediente escrito... Cómo conseguir el cargo que desea... La nueva manera de
comercializar servicios...
¿Cuál es su
calificación de CCE?.. El valor capital de sus servicios... Las treinta y una
causas principales del fracaso... ¿Conoce usted su propio valor?.. Haga un
inventario de sí mismo... Dónde y cómo se pueden encontrar oportunidades para
acumular riqueza... El “Milagro” que ha proveído estas bendiciones... El
capital es la piedra angular de nuestras vidas... Sus oportunidades en medio de
las riquezas...
Capítulo 8
DECISIÓN
139
EL DOMINIO DE LA
POSTERGACIÓN
Consejos para
tomar sus propias decisiones... Libertad o muerte en una decisión... Cincuenta
y seis que se arriesgaron a la horca... Organización de un grupo de “Master
Mind”... Una decisión que cambió la historia... La decisión má strascendental
jamás puesta en papel... Sepa lo que quiere y, en general, lo conseguirá...
Capítulo 9
PERSISTENCIA
152
EL ESFUERZO
SOSTENIDO NECESARIO PARA INDUCIR LA FE... Su test de persistencia... ¿Tiene
usted “consciencia del dinero” o “consciencia de pobreza”?.. Cómo liberarse de
la inercia mental... Elévese por encima de sus fracasos... Usted puede
entrenarse para ser persistente... Si tiene miedo a las críticas... Los golpes
de suerte se pueden hacer a la medida... Cómo desarrollar la persistencia...
Cómo vencer las dificultades...
Capítulo 10 EL
PODER DE UN GRUPO DE “MASTER MIND"
169
LA FUERZA
IMPULSORA
Gane poder por
medio de un “Master Mind”... Cómo multimplicar el poder de su cerebro... El
poder de las emociones positivas...
Capítulo 11 EL
MISTERIO DE LA
TRANSFORMACIÓN
DEL SEXO
178
Relación de
realización en naturalezas sexuales altamente desarrolladas... Los diez
estímulos de la
mente... El genio
se desarrolla a través del sexto sentido... De dónde surgen los presentimientos...
El incremento de la capacidad creativa... Cómo un inventor alcanzó sus mejores
ideas.... Los métodos utilizados por los genios están disponibles para usted...
La fuerza impulsora del sexo... Por qué los hombres raras veces alcanzan el éxito
antes de los cuarenta.... El mayor de todos los estimulantes de la mente... El
almacén del magnetismo personal... Falsas creencias de que el sexo daña la personalidad... Los años
fructíferos después de los cuarenta... Llame al centro energético de sus emociones...
Quien ama de verdad nunca puede perder por completo... Razones por las que la
esposa puede elevar o hundir al hombre... La inutilidad de las riquezas sin
mujeres...
Capítulo 12 EL
SUBCONSCIENTE 202
EL ENLACE QUE
ESTABLECE LA CONEXIÓN
Cómo energetizar
el subconsciente para
el esfuerzo creativo...
Haga que sus
emociones positivas trabajen para
usted... El secreto de la oración eficaz...
Capítulo 13 EL
CEREBRO 210
UNA ESTACIÓN
RECEPTORA Y EMISORA PARA EL PENSAMIENTO
Las fuerzas más
grandes son intangibles... La espectacular historia del cerebro... Cómo unir
mentes en un equipo de trabajo...
Capítulo 14 EL
SEXTO SENTIDO
218
LA PUERTA DEL
TEMPLO DE LA SABIDURÍA
Milagros del
sexto sentido... Permita que los grandes hombres le den forma a su vida... La
formación del caracter mediante la autosugestión... El asombroso poder de la
imaginación... Tocando a la fuente de inspiración... Una fuerza poderosa de
crecimiento lento...
Capítulo 15 LOS
SEIS FANTASMAS DEL TEMOR 227
Los seis miedos
básicos... El temor a la pobreza... El temor más destructivo... Síntomas del
temor a la
pobreza... El
dinero habla... El temor a la crítica... Síntomas del temor a la crítica... El
temor a la enfermedad... Síntomas del temor a la enfermedad... El temor a la
pérdida del amor... Síntomas del temor a la pérdida del amor... El temor a la
vejez... Síntomas del temor a la vejez... El temor a la muerte... Síntomas del
temor a la muerte... La preocupación del viejo... El desastre del pensamiento
destructivo... El taller del Demonio... Cómo protegerse de las influencias
negativas... Cuestionario para el autoanálisis... La única cosa sobre la que
usted tiene control absoluto... Cincuenta y cinco coartadas famosas del viejo
“si”...
PRÓLOGO DEL
TRADUCTOR
“Piense y Hágase
Rico”... Jamás había visto a un libro cuyo título resumiera tan perfectamente
la enseñanza de una filosofía completa para el logro y la realización personal.
No dudo en afirmar que todo aquél que aplique la filosofía aquí expuesta
terminará relacionándose con sus pensamientos y sentimientos de una forma
activa y deliberada. No será nunca más la víctima de los pensamientos que lo
dominan, sino que, por el contrario, se dedicará a conocer y armonizar su modo
de pensar, de sentir, y en consecuencia, de actuar.
La gran mayoría
de las personas exitosas que he conocido, han aplicado sabiéndolo o no, los
principios básicos que este libro tan magistralmente presenta. Antes de su
lectura y aplicación, la vida del aspirante a riqueza (de cualquier tipo), está
determinada por pensamientos que no eligió conscientemente y que no puede
controlar. Sus pensamientos están condicionados a la sociedad y a los
instintos.
Se aprende a
influir positivamente sobre el pensamiento ajustándose a un método de vida, y
aplicando técnicas específicas que acostumbren a armonizar y desarrollar la
forma de pensar, de sentir y de actuar. Este libro le ofrece todas estas
técnicas y el método necesario para hacerlo.
Si bien es cierto
que algunos de los consejos aquí presentados pueden no adaptarse a nuestra
sociedad computarizada de hoy, los trece pasos hacia la riqueza permanecerán
como verdades nobles, universales e inmutables.
Todos los seres
humanos necesitamos orientación. “Piense y Hágase Rico” abarca toda la
orientación necesaria para realizar nuestro potencial de riqueza. El resultado
de la orientación que Napoleón Hill nos ofrece dependerá en gran medida del
discernimiento de cada uno para entenderla, de su esfuerzo por aplicarla, de su
confianza para aceptarla y de su compromiso para recibirla.
El traductor
sugiere entonces al lector que considere este libro como un texto de estudio,
no un simple libro de lectura. Conozco individuos que han dedicado la mayor
parte de su vida al estudio de esta obra, y como resultado han sido premiados
con una vida plena, rica y llena de la satisfacciones que se derivan de un
continuo crecimiento.
Deseamos que la
sabiduría expuesta en este libro le sirva al estudiante sincero para alcanzar
una relación armónica con sus propios pensamientos, y como resultado consiga
cualquier tipo de riqueza que busque.
Aldo Lagrutta
El traductor
PALABRAS DEL
AUTOR
En cada capítulo
de este libro, que ha hecho fortunas para centenares de hombres
extraordinariamente ricos a quienes he analizado de manera exhaustiva durante
muchísimos años, se habla del secreto de cómo hacer dinero.
El secreto me lo
señaló Andrew Carnegie, hace más de medio siglo. El anciano escocés, astuto y
encantador, me lo lanzó sin mayor cuidado cuando yo era apenas un niño. Luego
se recostó en la silla, con un destello de alegría en los ojos, y me miró
detenidamente para ver si yo había comprendido todo el significado de lo que me
acababa de decir.
Al ver que yo
había captado la idea, me preguntó si estaría dispuesto a pasarme veinte años o
más preparándome para ofrecérselo al mundo, a hombres y mujeres que, sin ese
secreto, podían llevar una vida de fracasos. Le respondí que sí, y con la ayuda
del señor Carnegie, he mantenido mi promesa.
Este libro
contiene ese secreto, puesto a prueba por centenares de personas de casi todas
las clases sociales. Fue idea del señor Carnegie que esta fórmula mágica, que
le proporcionó una fortuna estupenda, debía ponerse al alcance de la gente que
no tiene tiempo para investigar cómo ganan los hombres dinero, y fue su deseo
que yo pusiera a prueba y demostrara la eficacia de la fórmula a través de la
experiencia de hombres y mujeres de todas las vocaciones. Él opinaba que la
fórmula debía enseñarse en todas las escuelas y universidades públicas, y
expresaba la opinión de que, si fuese enseñada de forma adecuada,
revolucionaría el sistema educativo
hasta tal punto
que el tiempo que pasamos en la escuela se vería reducido a menos de la mitad.
En el capítulo
sobre la fe, usted leerá la sorprendente historia de la organización de la
gigantesca United States Steel Corporation, tal como fue concebida y llevada a
cabo por uno de los jóvenes por medio de los que el señor Carnegie demostró que
su fórmula funcionaría con todo el que
estuviera preparado
para ella. Esta sola aplicación del secreto, ejecutada por
Charles M.
Schwab, le dio una fortuna inmensa, tanto en dinero como en
oportunidades.
Más o menos, esa particular aplicación de la fórmula le valió seiscientos
millones de dólares.
Estos hechos,
bien sabidos por la mayoría de las personas que conocieron al señor Carnegie,
le dan una buena idea de lo que la lectura de este libro puede reportarle,
siempre y cuando usted sepa qué es lo que quiere.
El secreto fue
revelado a centenares de hombres y mujeres que lo han empleado para su
beneficio personal, tal como el señor Carnegie había planeado. Algunos han
hecho fortunas con él. Otros lo han aplicado con éxito para crear la armonía en
su hogar. Un sacerdote lo empleó con tal eficacia que le reportó unos ingresos
de más de 75.000 dólares anuales.
Arthur Nash, un
sastre de Cincinnati, usó su negocio casi en bancarrota como conejillo de
indias para poner a prueba la fórmula. El negocio resurgió y permitió a su
dueño hacer una fortuna. Todavía continúa prosperando, aunque el señor Nash ya
ha fallecido. El experimento resultó tan sorprendente que los periódicos y las
revistas le hicieron publicidad muy elogiosa por valor de más de un millón de
dólares.
El secreto fue
revelado a Stuart Austin Wier, de Dallas, Texas. Él estaba preparado para
recibirlo, hasta el punto de abandonar su profesión y ponerse a estudiar
Derecho. ¿Tuvo éxito? También relataremos esa historia.
Cuando trabajaba
como director de publicidad de Extensión de la
Universidad de La
Salle - que entonces era apenas algo más que un nombre
- tuve el
privilegio de ver cómo J. G. Chapline, presidente de la
universidad,
usaba la fórmula con tanta eficacia que hizo de LaSalle una de las escuelas de
extensión más importantes del país.
El secreto al que
me refiero es mencionado no menos de un centenar de veces a lo largo de este
libro. No se lo nombra directamente, ya que parece funcionar con más éxito
cuando se lo descubre y expone a la vista, cuando quienes están preparados
pueden captarlo en su búsqueda. Por eso, el señor Carnegie me lo señaló tan
tranquilamente, sin darme su nombre específico.
Si usted está
preparado para ponerlo en práctica, reconocerá este secreto al menos una vez en
cada capítulo. Me gustaría tener el privilegio de decirle cómo sabrá si está
preparado, pero eso le privaría de muchos de los
beneficios que
recibirá cuando haga el descubrimiento por sus propios medios.
Si usted ha
estado desanimado o ha tenido que superar dificultades extraordinarias, si ha
probado y ha fracasado, si se ha visto disminuido por la enfermedad o por
defectos físicos, la historia del descubrimiento de mi hijo y la aplicación de
la fórmula Carnegie pueden probar ser el oasis que usted ha estado buscando en
el Desierto de la Esperanza Perdida.
Este secreto fue
utilizado por el presidente Woodrow Wilson durante la Primera Guerra Mundial.
Fue revelado a cada soldado que luchó en el frente, cuidadosamente disimulado
en el entrenamiento que recibieron antes de ir a luchar. El presidente Wilson
me dijo que ése fue un factor importante en la obtención de los fondos
necesarios para la guerra.
Una
característica peculiar de este secreto es que quienes lo adquieren y lo
emplean se ven literalmente arrastrados hacia el éxito. Si usted lo duda, lea
los nombres de quienes lo han puesto en práctica, donde sea que se mencionen;
constate usted mismo sus logros y convénzase.
¡Nunca obtendrá
nada a cambio de nada! El secreto al que me refiero no se puede obtener sin
pagar un precio, aunque éste sea muy inferior a su valor. No pueden alcanzarlo
a ningún precio aquellos que no lo estén buscando intencionadamente. Es
imposible conocerlo a la ligera, y no se puede comprar con dinero, porque viene
en dos partes. Una de ellas está ya en posesión de quienes se encuentran
preparados para él.
El secreto sirve
por igual a todos aquellos que estén preparados para recibirlo. La educación no
tiene nada que ver con él. Mucho antes de que yo naciera, el secreto alcanzó a
ser propiedad de Thomas Alva Edison, el cual lo utilizó de manera tan
inteligente que llegó a ser el inventor más importante del mundo, aunque apenas
asistió a la escuela por solo tres meses.
El secreto fue
transmitido a Edwin C. Barnes, un socio de Edison, que lo utilizó con tanta
eficacia, que, aunque sólo ganaba unos doce mil dólares anuales, acumuló una
gran fortuna y se retiró del mundo de los negocios cuando todavía era muy
joven. Se encontrará esta historia al comienzo del primer capítulo. Usted se
convencerá de que la riqueza no está más allá de su alcance; que todavía puede
llegar a ser lo que anhela; que el dinero, la
fama, el
reconocimiento y la felicidad pertenecen a todo aquel que esté preparado y
decidido a tener esos beneficios.
¿Cómo sé todas
estas cosas? Usted deberá saberlo antes de que haya terminado este libro. Quizá
lo descubra en el primer capítulo, o en la última página.
Mientras llevaba
a cabo una tarea de veinte años de investigación, con la que me había
comprometido a instancias del señor Carnegie, analicé a centenares de hombres
famosos, y muchos de ellos admitieron que habían acumulado su vasta fortuna
mediante la ayuda del secreto de Carnegie; entre aquellos hombres se
encontraban:
HENRY FORD WILLIAM WRIGLEY JR JOHN WANAMAKER JAMES J.
HILL
GEORGE S. PARKER E. M. STATLER HENRY L. DOHERTY CYRUS
H. K. CURTIS GEORGE EASTMAN
CHARLES M. SCHWAB THEODORE ROOSEVELT JOHN W. DAVIS
ELBERT HUBBARD WILBUR WRIGHT
WILLIAM JENNINGS BRYAN
DOCTOR DAVID STARR JORDAN J. ODGEN ARMOUR
ARTHUR BRISBANE HARRIS F. WILLIAMS
DOCTOR FRANK GUNSAULUS DANIEL WILLARD
KING GILLETTE RALPH A. WEEKS
JUEZ DANIEL T. WRIGHT JOHN D. ROCKEFELLER THOMAS A.
EDISON FRANK A. VANDERLIP
F. W. WOOLWORTH
CORONEL ROBERT A. DOLLAR EDWARD A. FILENE
EDWIN C. BARNES ARTHUR NASH CLARENCE DARROW WOODROW
WILSON WILLIAM HOWARD TAFT LUTHER BURBANK EDWARD W. BOK
FRANK A. MUNSEY ELBERT H. GARY
DOCTOR ALEXANDER GRAHAM BELL
JOHN H. PATTERSON
JULIUS ROSENWALD STUART AUSTIN WIER DOCTOR FRANK CRANE
GEORGE M. ALEXANDER
J. G. CHAPLINE
SENADOR (US) JENNINGS RANDOLPH
Estos nombres
representan apenas una pequeña parte de los centenares de estadounidenses
famosos cuyos logros, sean financieros o de otra índole, demuestran que quienes
comprenden y aplican el secreto de Carnegie alcanzan posiciones elevadas en la
vida. No he conocido a nadie que, inspirado por el secreto, no alcanzara un
éxito notable en el campo que hubiera elegido. Jamás conocí a ninguna persona
distinguida, ni que acumulara riquezas de ninguna índole, que no estuviese en
posesión del secreto. A partir de estos dos hechos he llegado a la conclusión
de que el secreto es más importante, como parte del conocimiento esencial para
la autodeterminación, que cualquier otro concepto que uno reciba a través de lo
que se conoce como «educación».
¿Qué es la
educación, en cualquier caso? Esto ha quedado explicado con todo detalle. En
alguna parte del libro, a medida que usted vaya leyendo, el secreto al que me
refiero resaltará en la página y se tornará evidente ante usted, si está
preparado para ello. Cuando aparezca, lo reconocerá. Tanto si percibe el signo
en el primero o en el último capítulo, deténgase un momento cuando se le
presente, y celébrelo, ya que esa ocasión
representará el
hito más importante de su vida.
Recuerde, además,
a medida que vaya leyendo, que todo esto tiene que ver con hechos y no con
ficción, y que su propósito consiste en transmitir una gran verdad universal
mediante la cual quienes estén preparados podrán enterarse de qué hacer, y cómo.
También recibirán el estímulo necesario para comenzar.
Como
recomendación final de preparación antes de que usted empiece el primer
capítulo, ¿puedo ofrecerle una breve sugerencia que tal vez le dé una clave con
la que reconocer el secreto de Carnegie? Es ésta: ¡todo logro, toda riqueza
ganada comienza con una idea! Si usted está preparado para el secreto, ya posee
la mitad; por lo tanto, reconocerá la otra mitad con facilidad en el momento en
que alcance sus pensamientos.
NAPOLEON HILL
Piense y Hágase Rico
Napoleón Hill
Capítulo 1
LOS PENSAMIENTOS
SON COSAS
EL HOMBRE QUE
«PENSÓ» EN LA MANERA DE ASOCIARSE CON THOMAS A. EDISON
Desde luego, «los
pensamientos son cosas», cosas muy poderosas cuando se combinan
con la exactitud
del propósito, la
perseverancia y un imperioso deseo de convertirlos en
riqueza, o en otros objetos materiales. Hace algunos años, Edwin C. Barnes
descubrió lo cierto que es que los hombres realmente piensan y se hacen ricos.
Su descubrimiento no surgió de pronto,
sino que
fue apareciendo poco a
poco, empezando por un ferviente deseo de llegar a ser socio del
gran Edison.
Una de las
características principales del deseo de Barnes es que tenía total
determinación. Quería trabajar con Edison, no para él. Observe con detenimiento
la descripción de cómo fue convirtiendo su deseo en realidad, y tendrá una
mejor comprensión de los principios que conducen a la riqueza. Cuando apareció
por primera vez en su mente, Barnes no estaba en posición de actuar según ese
deseo, o
impulso del
pensamiento. Dos obstáculos se interponían en su camino: No conocía a Edison, y
no tenía bastante dinero para pagarse el pasaje en tren hasta Orange, New
jersey.
Estas
dificultades hubieran bastado para desanimar a la mayoría de los hombres en el
intento de llevar a cabo el deseo. ¡Pero el suyo no era un deseo ordinario!
12
EL INVENTOR Y EL
VAGABUNDO
Barnes se
presentó en el laboratorio de Edison, y anunció que había ido a hacer negocios
con el inventor. Hablando de su
primer encuentro con Barnes, Edison comentaba años más tarde:
«Estaba de pie
ante mí, con la apariencia de un vagabundo, pero había algo en su expresión que
transmitía el efecto de que estaba decidido a conseguir lo que se había
propuesto. Yo había aprendido, tras años de experiencia, que cuando un hombre
desea algo tan imperiosamente que está dispuesto a apostar todo su
futuro en una
sola carta para
conseguirlo, tiene asegurado
el triunfo. Le di la oportunidad que me pedía, porque vi que él estaba
decidido a no ceder hasta obtener el éxito. Los hechos posteriores demostraron
que no hubo error».
No podía haber
sido el aspecto del joven lo que le proporcionara su comienzo en la oficina de
Edison, ya que ello estaba definitivamente en su contra. Lo importante era lo
que él pensaba.
Barnes no
consiguió su asociación con Edison en su primera entrevista. Obtuvo la
oportunidad de trabajar en el despacho de Edison, por un salario insignificante. Transcurrieron los
meses. En apariencia,
nada había sucedido que se
aproximase al codiciado objetivo
que Barnes tenía
en mente como su
propósito inicial y
decidido. Pero algo
importante estaba sucediendo en los pensamientos de Barnes.
Intensificaba constantemente su deseo de convertirse en socio de Edison.
Los psicólogos
han afirmado, con todo acierto, que «cuando uno está realmente preparado para
algo, aparece». Barnes se hallaba listo para asociarse con Edison; además,
estaba decidido a seguir así hasta conseguir lo que buscaba.
No se decía a sí
mismo: «Oh bueno, para qué insistir? Supongo que acabaré por cambiar de idea y
probaré un trabajo de vendedor». En vez de eso, se decía: «He venido aquí para
asociarme con Edison, y eso es lo que
haré aunque me lleve el resto de la vida». ¡Estaba convencido de ello! ¡Qué
historia tan diferente contarían los hombres si
adoptaran un propósito
definido, y
mantuvieran ese propósito hasta que el tiempo lo convirtiese en una obsesión
obstinada!
Quizás el joven
Barnes no lo supiera en aquel entonces, pero su determinación inconmovible, su
perseverancia en mantenerse firme en su único deseo, estaba destinada a acabar
con todos los obstáculos, y a darle la oportunidad que buscaba.
LOS ASTUTOS
DISFRACES DE LA OPORTUNIDAD
Cuando la
oportunidad surgió, apareció con una forma diferente y desde una dirección
distinta de las que Barnes había esperado. Ése es uno de los trucos de la
oportunidad. Tiene el curioso hábito de aparecer por la puerta de atrás, y a
menudo viene disimulada con la forma del infortunio, o de la frustración
temporal. Tal vez por eso hay tanta gente que no consigue reconocerla.
Edison acababa de
perfeccionar un nuevo invento, conocido en aquella época como la Máquina de
Dictar de Edison. Sus vendedores no mostraron entusiasmo por ese aparato. No
confiaban en que se pudiera vender sin grandes esfuerzos. Barnes vio su
oportunidad, que se había colado discretamente, oculta en un máquina
estrambótica que no interesaba más que a Barnes y al inventor.
Barnes supo que
podría vender la máquina de dictar de Edison. Se lo sugirió a éste, y, de
inmediato, obtuvo su oportunidad. Vendió la máquina. En realidad, lo hizo con
tanto éxito que Edison le dio un contrato para distribuirla y venderla por toda
la nación. A partir de aquella asociación, Barnes se hizo rico, pero también
consiguió algo mucho más importante: demostró que uno, realmente, puede «pensar
y hacerse rico».
No tengo forma de
saber cuánto dinero en efectivo reportó a Barnes su deseo. Tal vez fueran dos o
tres millones de dólares, pero la cantidad, cualquiera que sea, se torna
insignificante cuando se la compara con la posesión que
adquirió en forma
de conocimiento definido
de que un
impulso
intangible se puede transmutar en ganancias materiales mediante la aplicación
de principios conocidos.
¡Barnes
literalmente se pensóa a sí mismo en sociedad con el gran Edison! Se pensó
dueño de una fortuna. No tenía nada con qué empezar, excepto la capacidad de
saber lo que deseaba, y la determinación de mantenerse fiel a ese deseo hasta
haberlo realizado.
A CASI UN METRO
DEL ORO
Una de las causas
más comunes del fracaso es el hábito de abandonar cuando uno se ve presa de una
frustración temporal. Todos somos culpables de este error en un momento u otro.
Un tío de R. U.
Darby fue presa de «la fiebre del oro» en los días en que era una fiebre
endémica, y se fue al Oeste a cavar para hacerse rico. Nunca había escuchado
que se ha extraido más oro de los pensamientos de los hombres que el que se ha
sacado de la tierra. Obtuvo una licencia y se fue a trabajar con el pico y la
pala.
Después de varios
meses de trabajo fue recompensado con el descubrimiento del brillante mineral.
Necesitaba maquinaria para extraer el mineral a la superficie. Con discreción,
cubrió la mina, volvió sobre sus pasos a su hogar en Williamsburg, Maryland, y
les habló a sus parientes y a algunos vecinos del «hallazgo». Todos reunieron
el dinero necesario para la maquinaria, y la enviaron a la mina. Darby y su tío
volvieron a trabajar en ella.
Extrajeron el
primer carro de mineral y lo enviaron a un fundidor. ¡Las utilidades
demostraron que poseían una de las minas más ricas de Colorado! Con unos pocos
carros más de mineral saldarían todas las deudas. Entonces empezarían a ganar
dinero en grande.
¡Hacia abajo iban
los taladros! ¡Hacia arriba iban las esperanzas de Darby y de su tío! Entonces
sucedió algo. ¡El filón de mineral brillante desapareció! Habían llegado
al final del arco iris,
y la olla
de oro no
estaba allí.
Perforaron en un
desesperado intento para volver a encontrar la veta, pero fue en vano.
Finalmente,
decidieron abandonar.
Vendieron la
maquinaria a un chatarrero por unos pocos centenares de dólares, y
tomaron el tren
de vuelta a
casa. El chatarrero llamó a un
ingeniero de minas para que mirara la mina e hiciera un poco de cálculo. El
ingeniero le informó de que el proyecto había fracasado porque los dueños no
estaban familiarizados con las «líneas de falla». Sus cálculos indicaban que la
veta reaparecería ¡casi a un metro de donde los Darby habían dejado de
perforar! ¡Allí fue precisamente donde fue encontrada!
El chatarrero
extrajo millones de
dólares en mineral
de aquella mina porque supo buscar el asesoramiento de
un experto antes de darse por vencido.
«NUNCA ME
DETENDRÉ PORQUE LOS HOMBRES DIGAN "NO"»
Mucho tiempo
después, el Sr. Darby se
recuperó sobradamente de su pérdida, cuando descubrió que el deseo se
puede transmutar en oro. Eso le ocurrió después de que ingresara en el negocio
de la venta de seguros de vida.
Recordando que
había perdido una inmensa fortuna por haber dejado de perforar a casi un metro
del oro, Darby aprovechó esa experiencia en el trabajo que había elegido, con
el sencillo método de decirse a sí mismo:
«Me detuve a casi
un metro del oro, pero nunca me detendré porque me
digan
"no" cuando les pida que compren un seguro».
Darby se
convirtió en uno de los pocos hombres que venden un millón de dólares anuales
en seguros. Su tenacidad se la debía a la lección que había aprendido del
rendirse en el negocio de la mina de oro.
Antes de que el
éxito aparezca en la vida de cualquier hombre, es seguro que éste se encontrará
con muchas frustraciones temporales, y tal vez con
algún fracaso.
Cuando la frustración se adueña del hombre, lo más fácil y más lógico que puede
hacer es abandonar. Eso es lo que la mayoría de los hombres hace.
Más de quinientos
de los hombres más prósperos en los Estados Unidos le han dicho al autor que
sus mayores éxitos surgieron un paso más allá del punto en que la frustración
se había apoderado de ellos. El fracaso es un embustero con un agudo sentido de
la ironía y la astucia. Se deleita en hacernos tropezar cuando el éxito está
casi a nuestro alcance.
UNA LECCIÓN DE
PERSEVERANCIA DE CINCUENTA CENTAVOS
Poco después de
que Darby se doctorase en la «Universidad de los Golpes Fuertes», y decidiera
aprovechar su experiencia en el asunto de la mina de oro, tuvo
la buena fortuna
de estar presente
en una ocasión
que le demostró que «No» no
necesariamente significa “no”.
Una tarde ayudaba
a su tío a moler trigo en un viejo molino. Éste dirigía una granja grande,
donde vivían cierto número de granjeros arrendatarios de color. La puerta se
abrió silenciosamente, y una niña, hija de uno de los arrendatarios, entró y se
situó junto a la puerta. El tío levantó la vista, miró a la niña y gritó con
aspereza:
-¿Qué quieres?
-Mi mamá dice que
le mande cincuenta centavos -respondió, sumisa, la niña.
-Ni hablar
-replicó el tío-, y ahora vete a tu casa.
-Sí, señor -dijo
la niña, pero no se movió.
El tío siguió con
su trabajo, tan ocupado que no prestó atención a la niña y no se dio cuenta de
que no se había marchado. Cuando volvió a levantar la mirada y la vio allí
parada, gritó:
- ¡He dicho que
te vayas a tu casa! Ahora, márchate o te daré una paliza.
-Sí, señor -dijo
la niña, pero siguió inmóvil.
El tío dejó caer
un saco de grano que estaba por echar en la tolva del molino, cogió una duela
de barril y empezó a acercarse a la niña con una expresión en su rostro que
indicaba problemas.
Darby contuvo el
aliento. Estaba seguro de hallarse a punto de presenciar una agresión. Sabía
que su tío tenía un temperamento feroz.
Cuando su tío llegó donde estaba la niña, ella
dio un rápido paso al frente, le miró a los ojos, y gritó con todas sus
fuerzas:
- ¡Mi mamá
necesita esos cincuenta centavos! El tío se detuvo, la miró unos instantes, y
luego dejó lentamente la duela de barril a un lado, se metió la mano en el
bolsillo, sacó medio dólar y se lo dio a la niña. Ella cogió el dinero y se
encaminó despacio hacia la
puerta, sin quitar los ojos
del hombre al que acababa de vencer.
Después de que la
niña se hubo marchado, el tío se sentó en una caja y permaneció mirando por la
ventana durante más de diez minutos. Estaba reflexionando, sorprendido, sobre
la derrota que acababa de sufrir.
Darby también se
hallaba pensativo. Ésa era la primera vez en su vida que había visto a una
criatura de color dominar a un blanco adulto. ¿Cómo lo había hecho? ¿Qué le
había ocurrido a su tío para que perdiera su ferocidad y se volviera tan dócil
como un cordero? ¿Qué extraño poder había empleado esa niña para hacerse dueña
de la situación? Estas y otras preguntas similares destellaban en la mente de
Darby, pero no halló las respuestas hasta muchos años después, cuando me relató
la historia.
Curiosamente, el
relato de esa inusual experiencia la escuché en el viejo molino; el mismo sitio
donde su tío recibió esa lección.
En aquel viejo
molino polvoriento, el señor Darby me relató la historia del extraño triunfo, y
terminó preguntándome: ¿Cómo entiende esto? ¿Qué extraño poder tenía esa niña,
para dominar por completo a mi tío?
La respuesta a
esa pregunta la encontrará en los principios que se describen en este libro. La
respuesta es categórica y completa. Contiene detalles e instrucciones suficientes
para que cualquiera
comprenda y aplique
la misma fuerza con la que ella se encontró de forma accidental.
Manténgase
alerta, y observará el extraño poder que acudió en ayuda de la niña. Tendrá un
atisbo de ese poder en el próximo capítulo. En alguna parte del libro
encontrará una idea que aguzará sus poderes receptivos, y pondrá a su alcance,
para su propio beneficio, ese mismo poder irresistible. La comprensión de él
puede aparecer ante usted en el primer capítulo, o tal vez surja en su
conciencia más adelante. Puede presentarse en forma de una sola idea. O quizá
la encuentre en la naturaleza de un plan, o en un propósito. Una vez más, puede
hacerle volver sobre sus pasadas experiencias de frustración o de fracaso, para
aportar alguna lección mediante la cual usted recupere todo lo que había
perdido en su fracaso.
Después de
haberle explicado al señor Darby el poder que la niña de color había empleado
quizá sin saberlo, él repasó en seguida sus treinta años de experiencia en
la venta de
seguros de vida,
y estuvo francamente
de acuerdo en que su éxito en ese campo se debía, en gran parte, a la
lección que había aprendido de la pequeña.
El señor Darby
señaló: “Cada vez que un posible comprador trataba de deshacerse de mí, sin
comprar el seguro, yo visualizaba a la niña, parada en el viejo molino, con sus
ojazos desafiantes, y me decía a mí mismo:
«Tengo que
conseguir esta venta». La mejor parte de las ventas que he hecho han sido a
gente que me había dicho «No»”.
El señor Darby
también recordó su error al haberse detenido a un metro escaso del oro. Pero me
dijo: “esa experiencia fue una bendición encubierta. Me enseñó a seguir
insistiendo sin que importasen las dificultades, y fue
una lección que
necesité aprender antes de poder tener éxito en cualquier campo”.
Esta historia del
señor Darby y de su tío, de la niña y de la mina de oro, sin duda la leerán
centenares de hombres que se ganan la vida vendiendo seguros de vida, y el
autor desea ofrecer a todos ellos la sugerencia de que Darby le debe a esas dos
experiencias su capacidad para vender más de un millón de dólares anuales en
seguros de vida.
Las experiencias
del señor Darby fueron bastante comunes y triviales, y, sin embargo, contienen
la respuesta de su destino en la vida; por lo tanto fueron tan importantes
(para él) como su propia vida. Sacó provecho de ellas porque las analizó, y
supo ver lo que le enseñaban. Pero ¿qué hay del hombre que no tiene el tiempo
ni la inclinación para estudiar el fracaso en busca del conocimiento que pueda
conducirlo al éxito? ¿Dónde y cómo va a aprender el arte de convertir los
fallos en escalones hacia la oportunidad?
Para responder a
esas preguntas se ha escrito este libro.
TODO LO QUE USTED
NECESITA ES UNA BUENA IDEA
La respuesta se
expone en una descripción de trece principios, pero recuerde, a medida que vaya
leyendo, que la respuesta que quizás usted está buscando a las preguntas que le
han hecho reflexionar en los misterios de la vida, puede encontrarla en su
propia mente, a través de alguna idea, plan o propósito que tal vez surja en su
mente durante la lectura.
Una buena idea
es todo
lo que se necesita para alcanzar el éxito. Los principios descritos en este libro
contienen medios y maneras de crear ideas útiles.
Antes de
seguir adelante con
nuestro enfoque para
describir esos principios,
creemos que merece la pena recibir esta importante sugerencia...
Cuando las
riquezas empiezan a aparecer, lo hacen con tanta rapidez, y en tal abundancia,
que uno se pregunta dónde habían estado escondidas durante todos esos años de
necesidad.
Ésta es una
afirmación sorprendente, y tanto más si tenemos en cuenta la creencia popular
de que la riqueza premia sólo a quienes trabajan duro durante mucho tiempo.
Cuando usted
comience a pensar y a hacerse rico, observará que la riqueza empieza a partir
de un estado mental, con un propósito definido, con poco trabajo duro, o sin
ninguno. Usted, y cualquier otra persona, pueden estar interesados en
saber cómo adquirir
ese estado mental
que atraerá la riqueza.
He pasado veinticinco
años investigando porque
también yo quería saber «cómo los
ricos llegan a ser ricos».
Observe con mucha
atención - tan pronto como domine los principios de esta manera de pensar, y
empiece a seguir las instrucciones para aplicar esos principios - que su nivel
económico empezará a crecer, y que todo lo que usted toque comenzará a
transmutarse en haberes de su propio beneficio. ¿Imposible? ¡De ninguna manera!
Una de las
mayores debilidades de la especie humana es la típica familiaridad del hombre
con la palabra «imposible». Él conoce todas las reglas que no darán resultado.
Sabe todas las cosas que no se pueden hacer. Este libro se escribió para
quienes buscan las reglas que han hecho de otros, personas de provecho, y están
dispuestos a jugárselo todo con esas reglas.
El éxito llega a
todos aquellos que se ocupan de ser exitosos.
El fracaso llega
a aquellos que con indiferencia se permiten a sí mismos fracasar.
El propósito de
este libro es ayudar a todo el que quiera aprender el arte de transformar el
enfoque de sus mentes: del fracaso al éxito.
Otra debilidad
que se encuentra en conjunto en demasiadas personas es el hábito de medirlo
todo, y a todos, por sus propias impresiones y creencias.
Quienes lean esto
creerán que jamás podrán pensar y hacerse ricos, porque sus hábitos de
pensamiento se han empantanado en la pobreza, el deseo, la miseria, los errores
y el fracaso.
Estas personas
desafortunadas me recuerdan a un chino distinguido, que fue a Estados Unidos a
recibir una educación americana. Acudía a la Universidad de Chicago. Un día, el
presidente Harper se encontró con ese joven oriental en el campus, se detuvo a
charlar con él unos minutos, y le preguntó qué le había impresionado como la
característica más notable del pueblo estadounidense.
-Bueno -replicó el
estudiante -, la extraña forma de sus ojos. ¡Tienen unos ojos rarísimos!
¿Qué decimos
nosotros de los chinos?
Nos negamos a
creer lo que no entendemos. Pensamos tontamente que nuestras propias
limitaciones son el patrón adecuado de las limitaciones. Por supuesto, los ojos
de los demás «son rarísimos», porque no son iguales a los nuestros.
EL «IMPOSIBLE»
MOTOR V8 DE FORD
Cuando Henry Ford
decidió fabricar su famoso motor V8, quiso construir un motor con los ocho
cilindros alojados en un solo bloque, y dio instrucciones a sus ingenieros para
que produjeran un prototipo del motor. El proyecto estaba ya volcado sobre el
papel, pero los ingenieros acordaron que era desde todo punto imposible embutir
ocho cilindros en un motor de un solo bloque.
-Prodúzcanlo de
todas maneras - dijo Ford.
-Pero ¡es
imposible! - replicaron ellos.
-Adelante -ordenó
Ford-, y no dejen de trabajar hasta haberlo conseguido, no importa cuánto
tiempo haga falta.
Los ingenieros
pusieron manos a la obra. No tenían otra opción si querían seguir formando
parte del equipo de Ford. Seis meses transcurrieron sin que obtuvieran
resultados. Pasaron otros seis meses, y todavía no habían conseguido nada. Los
ingenieros probaron todos los planes concebibles para llevar
a cabo el
proyecto, pero aquello
parecía incuestionable:
¡imposible!
Al cabo de un
año, Ford se reunió con los ingenieros, que volvieron a informarle de que no
habían hallado manera de cumplir sus órdenes.
-Sigan con el trabajo
-dijo Ford-, quiero ese motor, y lo tendré.
Continuaron
haciendo pruebas, y entonces, como por arte de magia, el secreto quedó
desvelado.
¡La determinación
de Ford había ganado una vez más! Quizás esta historia no esté descrita con
precisión de detalles, pero las circunstancias y el resultado son los
correctos. Deduzca de ella, usted que desea pensar y hacerse rico, el secreto
de los millones de Ford, si puede. No tendrá que buscar muy lejos. Henry Ford
tuvo éxito porque comprendió y aplicó los principios del éxito. Uno de ellos es
el deseo; saber lo que uno quiere. Recuerde esta historia de Ford mientras lee,
y señale las líneas en que se describe el secreto de su extraordinaria proeza.
Si puede hacer esto, si usted es capaz de poner el dedo en el particular grupo
de principios que hicieron rico a Henry Ford, usted puede igualar sus logros en
casi cualquier oficio para el que esté preparado.
POR QUÉ ES USTED
«EL DUEÑO DE SU DESTINO»
Cuando Henley
escribió sus proféticas palabras: «Soy el dueño de mi destino, soy el capitán
de mi alma», debería habernos informado de que nosotros somos los dueños de
nuestro destino, los capitanes de nuestra alma, porque tenemos el poder de
controlar nuestros pensamientos.
Debería habernos
dicho que nuestro cerebro se magnetiza con los pensamientos dominantes
que llevamos en
la mente, y
que, por mecanismos que nadie
conoce bien, estos «imanes» atraen hacia nosotros las fuerzas, las personas,
las circunstancias de la vida que armonizan con la naturaleza de nuestros
pensamientos dominantes.
Debería habernos
dicho que, antes de poder acumular riquezas en abundancia, tenemos que
magnetizar nuestra mente con un intenso deseo de riqueza, que hemos de tomar
conciencia de la riqueza hasta que el deseo por el dinero nos conduzca a hacer
planes definidos para adquirirlo.
Pero, al ser un
poeta, y no un filósofo, Henley se contentó con afirmar una gran verdad de
manera poética, dejando que sus lectores interpretaran el significado
filosófico de sus líneas.
Poco a poco, la
verdad ha ido desvelándose, hasta que ahora parece cierto que los principios
descritos en este libro contienen el secreto del dominio sobre nuestro destino
económico.
PRINCIPIOS QUE
PUEDEN CAMBIAR SU DESTINO
Ahora estamos
preparados para examinar el primero de esos principios. Mantenga una actitud de
apertura mental y recuerde, a medida que vaya leyendo, que
no son invención
de nadie. Son
principios que han funcionado para muchos hombres. Usted
puede ponerlos a trabajar para su propio beneficio permanente. Verá qué fácil
es.
Hace algunos
años, pronuncié el discurso de la entrega de diplomas en el Salem College, en
Salem, Virginia Occidental. Acentué el principio descrito en el próximo
capítulo con tal intensidad, que uno de los miembros de la clase que obtendría
el diploma se lo apropió, y lo convirtió en parte de su forma de ver la vida.
Ese joven llegó a ser miembro del Congreso y un personaje importante en la
Administración de Franklin D. Roosevelt. Me escribió una carta en la que
presenta con tanta claridad su opinión sobre el principio que
trataremos en el
próximo capítulo, que
he decidido publicarla como
introducción a dicho capítulo.
Le dará una idea a
usted de los beneficios que le esperan.
Estimado
Napoleón:
Dado que mi
servicio como miembro del Congreso me ha proporcionado cierta comprensión de
los problemas de hombres y mujeres, le escribo para ofrecerle una sugerencia
que puede ser útil a millares de personas.
En 1922, usted
pronunció un discurso en la entrega de diplomas en el Salem College, cuando
yo era
miembro de la clase
que los recibiría. En
aquel discurso, usted plantó en mí mente una idea a la que debo la
oportunidad que ahora tengo de servir a la gente de mi Estado, y que será
responsable, en gran medida, de cualquier éxito que yo pueda alcanzar en el
futuro.
Recuerdo, como si
hubiese sido ayer, la maravillosa descripción que usted hizo del método por el
que Henry Ford, con muy pocos estudios, sin un
dólar, sin amigos
influyentes, llegó tan alto. Entonces resolví, incluso antes de que usted
hubiera acabado su discurso, que me haría un lugar en la vida, sin que
importara cuántas dificultades tuviera que afrontar.
Millares de
jóvenes terminarán sus estudios universitarios este año, y los años venideros.
Cada uno de ellos estará buscando un mensaje tan alentador como el que yo
recibí de usted. Querrán saber a dónde acudir, qué hacer, cómo empezar
en la vida.
Usted puede decírselo,
porque ha ayudado
a resolver los problemas de mucha gente.
En Estados Unidos
hay en la actualidad miles de jóvenes que quisieran saber cómo convertir sus
ideas en dinero, gente que debe empezar desde abajo, sin
dinero, y
amortizar sus pérdidas. Si alguien puede ayudarles, es usted.
Si publica el
libro, me gustaría tener el primer ejemplar que salga de la imprenta,
autografiado por usted.
Con mis mejores
deseos, créame, cordialmente suyo,
JENNINGS RANDOLPH
Treinta y cinco
años después de haber leído aquel discurso, fue un placer para mí regresar al
Salem College en 1957 para hacer el discurso de la entrega de diplomas. En
aquel entonces recibí el título de doctor honorario de Literatura del Salem
College.
Desde aquella
ocasión, en 1922, he visto prosperar a Jennings Randolph hasta llegar a ser
ejecutivo de una de las más importantes líneas aéreas de la nación, un orador
muy inspirado, y senador de Estados Unidos por Virginia Occidental.
TODO AQUELLO
QUE LA MENTE
HUMANA PUEDA CONCEBIR
Y CREER, SE PUEDE
ALCANZAR
Capítulo 2
EL DESEO
EL PUNTO INICIAL
DE TODO LOGRO
El primer paso
hacia la riqueza
Cuando Edwin C.
Barnes se bajó del tren de carga en Orange, New jersey, hace más de cincuenta
años, quizás pareciese un vagabundo, ¡pero sus ideas eran las de un rey!
Mientras se
dirigía desde los
rieles del ferrocarril
hacia la oficina
de Thomas A. Edison, su cerebro trabajaba sin parar. Se veía a sí mismo
de pie en presencia de Edison. Se oía pidiéndole a Edison la oportunidad de
llevar a cabo la única obsesión imperiosa de su vida, el deseo ardiente de
llegar a ser socio en los negocios del gran inventor.
¡El deseo de
Barnes no era una esperanza! ¡No era un deseo insignificante! Era un deseo
vehemente, palpitante, que lo trascendía todo. Era una firme determinación.
Algunos años
después, Edwin C. Barnes volvió a pararse frente a Edison, en la misma oficina en
qué se había encontrado por primera vez con el inventor. En esta ocasión, el
deseo se había convertido en realidad. Era socio de Edison. El sueño dominante
de su vida se había hecho realidad.
Barnes tuvo éxito
porque eligió un objetivo definitivo, y
puso toda su energía, toda su fuerza de voluntad, todos sus esfuerzos,
todo, en pos de ese objetivo.
EL HOMBRE QUE
QUEMÓ PUENTES
Pasaron cinco
años antes de que apareciera
la oportunidad que
había estado buscando. Para todos, excepto para él, sólo parecía una
parte más del engranaje de los negocios de Edison, pero en su interior, él fue
el socio de Edison cada minuto del tiempo, desde el primer día en que empezó a
trabajar allí.
Es una ejemplificación notable del poder de un
deseo del cual se está seguro. Barnes
consiguió su objetivo porque deseaba ser socio de Edison más que ninguna otra
cosa. Creó un plan con el que alcanzar su propósito, pero quemó todos los
puentes tras de sí. Se mantuvo firme en su deseo hasta que éste se convirtió en
la dominante obsesión de su vida y, finalmente, en un hecho.
Cuando viajó a
Orange, no se dijo a sí mismo: «Trataré de convencer a Edison de que me dé
algún tipo de trabajo», sino: «Voy a ver a Edison para explicarle que he venido
a hacer negocios con él».
No se dijo:
«Estaré alerta ante cualquier otra oportunidad, en caso de que no consiga lo
que quiero en la organización de Edison», sino: «No hay más que una cosa en
este mundo que estoy decidido a conseguir, y es asociarme con Edison en
sus negocios. Quemaré todos los
puentes tras de mí, y apostaré mi futuro a mi capacidad para conseguir
lo que quiero».
No se planteó en
ningún momento retroceder. ¡Tenía que triunfar o morir!
¡Ésa es toda la
historia del éxito de Barnes!
EL INCENTIVO QUE
CONDUCE A LA RIQUEZA
Hace mucho
tiempo, un gran guerrero afrontó una situación que requería de él una decisión
que garantizara su éxito en el campo de batalla. Estaba a punto de enviar sus
tropas contra un enemigo poderoso, cuyos hombres superaban a los suyos en
número. Embarcó a sus soldados, navegó hacia el
país enemigo,
desembarcó soldados y equipos, y dio la orden de quemar las embarcaciones que los
habían llevado hasta allí.
Al dirigirse a sus hombres antes de la primera batalla,
dijo: «Vean cómo los barcos se convierten en humo. ¡Eso significa que no
podremos dejar estas playas vivos a menos que ganemos! ¡Ahora no tenemos
opción: venceremos o moriremos!».
Vencieron.
Cada persona que
vence en cualquier empresa debe estar dispuesta a quemar sus naves y eliminar
todas las posibilidades de dar marcha atrás. Sólo así puede tener la seguridad
de mantener ese estado mental conocido como deseo ardiente de ganar, esencial
para el éxito.
La mañana siguiente
al gran incendio
de Chicago, un
grupo de comerciantes se quedó
de pie en State Street, observando los restos humeantes de lo que habían sido
sus tiendas. Organizaron una reunión para decidir si tratarían de
reconstruirlas o abandonarían Chicago para volver a empezar en algún lugar del
país más prometedor. Llegaron a una decisión, todos menos uno: abandonar
Chicago. El comerciante que decidió quedarse y
reconstruir su negocio señaló
con el dedo los restos de su tienda, y dijo: «Caballeros, en
este mismo sitio construiré la tienda más grande del mundo, no importa las
veces que pueda quemarse».
Eso fue hace casi
un siglo. La tienda fue construida. Todavía sigue en pie, una torre, un
monumento al poder de ese estado mental conocido como deseo ardiente. Lo más
sencillo que Marshall Field podría haber hecho era imitar a sus colegas. Cuando
las perspectivas se mostraban difíciles, y el futuro parecía sombrío, se
retiraron adonde las cosas parecían más fáciles.
Fíjese bien en la
diferencia entre Marshall Field y los demás comerciantes, porque es la misma
diferencia que distingue a casi todos los que tienen éxito de aquellos que
fracasan.
Todo ser humano
que alcanza la edad de comprender la razón de ser del dinero, quiere dinero.
Quererlo no basta para acumular riqueza. Pero desear la riqueza con un estado
mental que se convierte en una obsesión, y luego
planificar formas
y medios definidos para adquirirla, y ejecutar esos planes con una
perseverancia que no acepte el fracaso, atraerá la riqueza.
SEIS MANERAS DE
CONVERTIR EL DESEO EN ORO
El método por
el que el
deseo de riqueza se
puede transmutar en su
equivalente monetario consiste en seis pasos prácticos y definidos, que son los
siguientes:
PRIMERO:
determine la cantidad exacta de dinero que desea. No basta con decir: «Quiero
mucho dinero». Sea específico en cuanto a la cantidad. (Hay una razón
psicológica para esta precisión, que describiremos en un capítulo próximo.)
SEGUNDO: determine
con exactitud lo que se propone dar a cambio del dinero que desea. (No se
recibe algo por nada.)
TERCERO:
establezca un plazo determinado en el que se propone poseer el dinero que
desea.
CUARTO: cree un
plan preciso para llevar a cabo su deseo, y empiece de inmediato, sin que
importe si se halla preparado o no, a poner el plan en acción.
QUINTO: escriba
una declaración clara y concisa de la cantidad de dinero que se propone
adquirir, apunte el tiempo límite para esta adquisición, aclare lo que se
propone dar a cambio del dinero, y describa con exactitud el plan mediante el
que se propone acumularlo.
SEXTO: lea su
declaración en voz alta, dos veces al día, una vez antes de acostarse, y otra,
al levantarse. Mientras lee, vea, sienta y piénsese ya en
‘posesión del
dinero’.
Es importante que
siga las instrucciones descritas en estos seis pasos. En especial observe y
siga las instrucciones del sexto paso. Tal vez se queje de que le resulta
imposible «verse en posesión del dinero» antes de tenerlo
realmente. Aquí
es donde el deseo ardiente acudirá en su ayuda. Si usted realmente desea el
dinero con tanta vehemencia que su deseo se ha convertido en una obsesión, no
tendrá dificultad en convencerse de que lo adquirirá. El caso es desear el
dinero, y llegar a estar tan determinado a poseerlo que se convenza de que lo
tendrá.
¿PUEDE IMAGINARSE
QUE ES USTED MILLONARIO?
Para el no
iniciado, que no se ha educado en los principios fundamentales de la mente
humana, quizás estas instrucciones parezcan poco prácticas. Para quienes no
consigan reconocer la validez de estos seis puntos, puede ser útil saber que la
información que difunden fue revelada por Andrew Carnegie, el cual empezó como
un obrero común en una siderúrgica; pero se las arregló, pese a sus humildes
comienzos, para que estos principios le rindieran una fortuna de más de cien
millones de dólares.
Como ayuda
adicional quizá le sirva saber que los seis puntos recomendados aquí fueron
cuidadosamente estudiados por el difunto Thomas A. Edison, que puso su sello de
aprobación en ellos por ser esenciales no sólo para la acumulación de dinero,
sino para la consecución de cualquier objetivo.
Estos pasos no
requieren «trabajo duro». Tampoco sacrificio. No exigen que uno se vuelva
ridículo, ni crédulo. Para utilizarlos no hace falta educación superior. Pero
la aplicación eficaz de estos seis pasos exige la suficiente imaginación que
nos permita ver y comprender que la acumulación de dinero no se puede dejar al
azar, a la buena suerte o al destino. Uno debe darse cuenta de que todos los
que han acumulado grandes fortunas primero han soñado, deseado, anhelado,
pensado y planificado antes de haber adquirido el dinero.
Llegados a este
punto, usted sabrá también que nunca tendrá riquezas en grandes cantidades a
menos que pueda llegar a ser la viva expresión del deseo ardiente por el
dinero, y que realmente crea que lo poseerá.